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Perras

¿Cómo alimentar a una perra durante la gestación y el servicio?

Energía, omegas, el mito del calcio y cuándo cambia el apetito: lo que hay que saber para cuidar a la hembra y a la camada.

Por Dra. Sandra Rivadulla · 27 de julio de 2022 · 3 min de lectura

Un cachorro abrazando a un gatito

Es muy importante elegir un muy buen alimento balanceado durante la gestación, ya que con el pasar del tiempo la hembra necesitará obtener una buena cantidad de energía, y eso se logra ofreciéndole un alimento de una excelente calidad y densidad energética. Durante su último tercio de gestación, y debido a la cantidad de cachorros que geste, se verá impedida para comer grandes cantidades por el desplazamiento que el útero grávido ocasiona sobre las vísceras digestivas.

Proporcionarles a las perras preñadas una suplementación de Omega 3 durante toda la gestación tiene un impacto muy positivo en el futuro bienestar de la camada. Uno de ellos, el DHA, posee una acción muy positiva sobre los aspectos cognitivos porque actúa a nivel del sistema nervioso central (SNC) de los cachorros. Por tal motivo ellos nacerán más activos, comenzarán más rápido a mamar, con lo que se disminuye la posibilidad del síndrome de enfriamiento y de las muertes perinatales.

Los Omegas también son de utilidad en la época en que se desea dar servicio, ya que poseen un efecto beneficioso en la ovulación, al igual que otorgarles un buen alimento en este período para lograr lo que se conoce como “flushing” de alimentación, muy conocido en cerdas. Consiste en dar alimentos de alta densidad energética durante dos semanas antes de entrar en celo con el fin de aumentar la tasa de ovulación y así lograr más cachorros por camada.

¿Cambia el apetito?

El apetito de una perra preñada no cambia durante los dos primeros tercios de la gestación, como se suele inferir: Solo cambiarán los niveles de consumo en el último tercio de la misma. No hace falta cambiar de un alimento para adultos a uno de cachorros, si el alimento ofrecido es de calidad y posee niveles energéticos, de proteínas y grasas adecuados. Los alimentos de segmentos altos poseen todos los nutrientes necesarios como vitaminas y minerales, que no deberán suplementarse salvo expresa indicación del Médico Veterinario de cabecera.

Nunca suplementar con calcio

No suplementar nunca con calcio si la hembra consume un buen alimento balanceado, ya que se pueden calcificar los ligamentos interóseos de la cadera y terminar en un parto complicado o distócico, porque este ligamento (del canal duro del parto) no se distiende por la calcificación que se ocasionó. El calcio además es naturalmente un depresor de las contracciones musculares y su exceso puede provocar inercia uterina al momento de parir y terminar en cesárea.

Otro problema ligado a la suplementación con calcio es que compite con el zinc en su absorción, lo que genera una carencia inducida de zinc y esto podrá ocasionar reabsorción fetal o enanismo.

El último tercio

El apetito se volverá un poco más voraz en el último tercio de la gestación, ya que la necesidad de energía (kilocalorías) aumentará de acuerdo a la cantidad de cachorros gestantes. La hembra no debe estar gorda: Esto dificulta el parto. No hay que olvidar que si la perra está acostumbrada a comer “a voluntad” ella sola regulará la ingesta a medida que lo necesite. Solo en perras obesas o con tendencia a la obesidad debemos dosificarles un poco más de alimento en su último tercio. Se aconseja llevar un registro escrito del peso desde el servicio y durante toda la gestación.

Como ya podemos inferir, la gestación y la nutrición están muy relacionadas: Solo hay que ocuparse de alimentar bien a la hembra siempre, y durante este período cumplir con los cuidados específicos que se detallan.

Esta información es a modo de sugerencia. Ante cualquier condición de salud particular, consultar siempre con su Médico Veterinario de cabecera.

Un único alimento para todas las etapas de la vida

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